Es la pregunta que más escucho cuando una clienta se sienta en la silla por primera vez: “Quiero luz, pero no sé si pedir Balayage o unas Babylights”.
Aunque en Instagram a veces parezcan similares, la técnica, el mantenimiento y, sobre todo, el efecto final, son completamente distintos. Elegir mal puede hacer que termines con un look que requiere ir a la peluquería cada mes, cuando quizás buscabas algo de bajo mantenimiento.
La técnica del Balayage
La palabra viene del francés “barrer”. Aquí no buscamos líneas perfectas desde la raíz. El Balayage es una técnica de mano alzada. Yo pinto el color sobre tu cabello creando un degradado suave que suele empezar de medios a puntas, respetando tu base natural en la zona superior.
Es para ti si: Buscas un estilo “besada por el sol”, te gusta que la raíz se vea natural y, lo más importante, no quieres venir a retocarte cada mes. Un buen Balayage puede durar impecable de 3 a 6 meses.
La delicadeza de las Babylights
A diferencia del trazo artístico del Balayage, las Babylights son pura precisión. Son mechas infinitamente finas, tejidas con papel aluminio desde la misma raíz. La idea es imitar el brillo natural que tienen los niños pequeños en el cabello.
Es para ti si: Quieres ser mucho más rubia o luminosa de forma global. Al salir desde la raíz, el cambio es más notorio y uniforme, aportando muchísima luz al rostro. Eso sí, requiere un compromiso mayor: al crecer el cabello, la “raya” se notará antes, por lo que necesitarás retoques más frecuentes.
El veredicto profesional
No hay una técnica mejor que otra, todo depende de tu estilo de vida.
Si eres una mujer ocupada que valora la practicidad y un look relajado, el Balayage es tu mejor inversión. Si buscas sofisticación, brillo extremo y no te importa visitar el salón con frecuencia para mantener ese rubio perfecto, las Babylights te enamorarán.
¿Aún con dudas? No tienes que decidirlo sola. Reserva un diagnóstico en el salón y analicemos juntas la textura de tu cabello para ver qué técnica realzará mejor tus facciones.